- Atrapado por el espíritu del arte, Omar DLeón pinta y escribe como ser libre y amante de la naturaleza; en sus cuentos y óleos crea seres fantásticos y mitológicos
Omar DLeón Lacayo Estrada, el pintor de las frutas exuberantes, del dibujo certero por la naturaleza de los ángeles, está en Nicaragua luego de años de ausencia para exponer una serie de dibujos y pinturas pero esta vez acompañados de literatura, una serie de cuentos que ha llamado Texturas. Son 200 relatos publicados bajo el sello Amerrisque y serán presentados en Palacio de la Cultura el próximo sábado 4 de agosto a las 11 de la mañana.
Omar DLeón pertenece a la primera generación de la Escuela de Bellas Artes de Managua y con su pintura viene a ser de los fundadores del arte moderno nicaragüense. Además de la pintura, la literatura es otra de sus pasiones y obsesiones que cultiva con mucha disciplina, amor y pasión necesarias para vivir en el arte, dice. Tiene una novela inédita Ñañacón, escrita hace 18 años, más de 365 poemas que son Salmos de América, glosas, y una intensa obra plástica que nos aplasta.
Vive en Camarillo, California hace 29 años, un pueblo al que cataloga como divino: es la sabana grande, un pueblito agricultor, de una maravillosa luz mediterránea. Sus obras son vendidas en galerías de Europa y ciudades como Nueva York y Beverly Hills, en casas de subasta como Sothebys, donde una pintura vale miles de dólares. En su estancia en el Valle Goettel, donde vivió su infancia y juventud, revela su extraordinaria naturaleza de hombre libre, comprometido con el arte y la literatura.
Su libro Texturas ¿cómo nació?
Cuando empecé a escribir mis cuentos, ellos fueron los que me dieron mayor libertad para escribir de fantasías y mitologías que las he inventando. Tengo además muchos cuentos sin publicar. Hay cuentos desde 1989.
¿Por qué en sus cuentos hay referencias mitológicas?
Sí. Yo invento mis propias mitologías y es necesario cambiar de dios e inventarlos como lo hicieron los primarios, estoy creando nuevos dioses, nuevos panteones y diosas, deidades, identidades mágicas y ahí está la absoluta libertad, que te permite lo que tú quieras en un cuento, siempre guardando las reglas de ética y del conocimiento del idioma.
La simplicidad de la prosa
¿Qué busca cuando escribe estas invenciones?
La sencillez de expresión, es decir, tengo una influencia de German Hesse que lo leí y me di cuenta que es un gran poeta, me ha sorprendido muchísimo su calidad de escritor. En mis cuentos busco la simplicidad en la prosa.
Por sus referencias mitológicas ¿usted es creyente en Dios?
Desde luego estoy creando dioses, soy creyente en él. Tenemos las historias de las civilizaciones y encontramos que siempre tuvieron dioses y los inventaron. Abunda el Dios cristiano, hay ciertas invenciones que las han variado a través de los siglos pero cada quien tiene su arreglo personal con el colochón.
¿Entonces usted es el creador de sus propios mitos?
Exactamente. Para hacer mi leyenda, soy el creador de estos dioses con el consentimiento de mi interior pero primero está el gran Júpiter que da toda la esencia cósmica y ya en el universo somos nada. Creo que lo máximo es el misterio del universo donde está la esencia creadora.
¿Es una constante que en sus pinturas y dibujos hay ángeles y demonios?
Hay de todo. Es decir, en el mundo onírico está la libertad de escoger y crear tus mismas demonias, ángeles e identidades de la naturaleza. Toda Mesoamérica tiene magia e identidades, de fuerzas maravillosas, como el paisaje.
Usted siempre habla de libertad, ¿cuál es su concepto?
Uno tiene la libertad que es lo principal que existe entre nuestro exterior y nuestro yo interno donde vamos a hacer el viaje para encontrar la libertad. Para llegar a la parte creativa es una búsqueda eterna en la que todos estamos y somos los aprendices en la pintura, en cualquier profesión debes tener una conciencia, una disciplina, un amor, una seriedad de lo que se está haciendo. Hay mucha flojera en el mundo, en cuanto al arte, hay que tener una disciplina y la libertad absoluta de no apegarse a ningún ismo porque perdemos la libertad.
¿Dónde está la libertad que tanto buscamos?
Está en nosotros mismos. Por eso es tan difícil aniquilarla. Está tu libertad interior que sale a flote en el mundo, que te rodea y es ahí donde te encuentras.
LAS DROGAS Y EL ARTE
¿En este universo se considera un hombre libre?
Estoy tratando de serlo, es la lucha eterna. En el panorama mundial de las artes hay flojera, hay una gran filtración de drogas en los artista y alcoholismo. Si te dejas atrapar por ellas no funciona tu libertad, si nuestra parte creativa y el mundo exterior lo interpones con las drogas, estás en un mundo artificial que se interpone entre las neuronas, ¿cómo vas a poder ser un buen escultor, un buen pintor o un buen arquitecto y lo único que tenés es la droga?
¿Qué pasa cuando un artista es devorado por las drogas?
Se vuelve peligroso. Cada día salen nuevas drogas. Niños de doce años ya consumen crack y otras drogas que los están matando, es terrible y no se puede ver con indiferencia estas cosas que es lo que está matando la libertad, a la gente y a la creación.
¿Qué representa el paisaje que pinta?
Nos decía Peñalba que teníamos que compenetrarnos en el paisaje. Averiguar las cosas del espíritu, qué cosa es la identidad del paisaje y su esencia y descubrirla; hay un ritmo y una magia en el paisaje, con el color, con la textura, es magia que te da la pintura y de la que no te puedes salir del óleo o de la acuarela. Tenés que aprender a encontrar un color mágico de pulir, de raspar más allá, y cocinarlo como un chef de primera para seguir y encontrar la textura, porque si no, caes en lo decorativo, en la belleza del paisajito de tarjeta postal de 35 centavos y pierdes la esencia del paisaje nicaragüense que es tan difícil; yo hasta ahora en los últimos años, pinté paisajes pero hasta hoy tengo unos paisajes en los que he logrado penetrar un poco más en esa magia.
¿En qué sentido es difícil pintar el paisaje nicaragüense?
Es decir, por el enorme peligro que te succiona la belleza visual del paisaje, que es una belleza que te perturba y te compenetra; para pintar tenés que atravesar esa belleza emotiva para penetrar a la verdadera identidad del paisaje nicaragüense.
¿Cuándo pinta como lo hace?
Con serenidad, escucho música clásica lo hago con amor, pasión y gozar en la pintura, si el coito es permitido para gozarlo, cómo no va a ser mejor la belleza del arte si se hace con amor.
LA INFANCIA DEL PINTOR
¿Qué tal fue su niñez entre hermanos?
Somos tres hermanos. Fue estupenda, nos peleábamos, me encantaban los caballos, fue una infancia muy agradable, de trinos de canarios, con mi abuela que tocaba el piano y cantaba en la casa, dibujaba; ellas, mis tías, retocaban retratos, era una casa llena de jardines, de frutas y cosa mágicas con sustos y fantasmas que era la casa donde vivíamos, era una infancia desahogada y de mucha fantasía, a mi hermana, la menor, le enseñábamos a boxear para que se defendiera en el colegio.
¿Cuándo decide ser pintor?
Me haces unas preguntas difíciles, nací rodeado de haciendas, de caballos de cultivos, de ganado, con una abuela jardinera que me enseñó todos los secretos de los jardines y de las plantas medicinales, con crías de canarios. Me crié con dos tías que eran pianistas, al igual que mi abuela materna y mi abuela paterna, Joaquina Herdocia, era un gran pianista.
Parece que en mí brotaron algunos de esos genes tan maravillosos, desde chiquito repintaba chocoyitos australianos que me trastornaba colorearlos y le daba continuidad a las líneas.
¿Cómo fue su relación con Rodrigo Peñalba?
Bien, yo confundía los tonos pero él comenzó conmigo con un ABC en arte que eso no lo agradece mucha gente ahora; él tenía una gran paciencia y nos fue sacando de ese marasmo en el que estábamos. Nos enseñó cómo eran los tonos, las mezclas de colores, en ese tiempo preparábamos las telas. La obra máxima de Peñalba no son sus pinturas sino los artistas que crió. Y seguí con él durante nueve años. Después me fui a viajar y a estudiar el arte por Europa.
Pero usted no es un hombre triste veo que conserva un gran sentido del humor.
Sí, la tristeza no quiere decir que uno sea agazapado, no hay tristezas alegres y alegrías tristes. Es decir, yo trato de pintar la felicidad, una vez dije que antes pinté lo que existía en Nicaragua, ahora pinto lo que no existe más que en mi mente, que es recuerdo de la ausencia. Me identifico más con la pintura, el cuento, me revuelco con todo, hay que revolcarse con una pasión maravillosa; cuando uno está escribiendo no debe importarle nada y no se paga por escribir y menos por ser libre.
Hablando de pasiones ¿es usted apasionado?
Tuve mis grandes pasiones y amores y musas divinas. Hay una que fue la pasión de mi vida, no sé si debería decir su nombre; mi amadísima, eterna Marta Debayle, una de mis grandes pasiones, después tuve una novia linda, Chantal, una francesa y después otras musas menores.
¿Se siente un artista completo? Pinta y escribe.
Además toco el piano, pero lo hago sólo para mí, porque sólo estudié tres años y entonces el profesor de aquellos tiempos me dijo: no siga aprendiendo muchacho, que no tiene oído y va a tocar mecánicamente.